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piątek, 8 kwietnia 2011

PROFESOR PRESUNTUOSO - EL SABIO Y EL BARQUERO

¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? 
(Mt 16,26)


PROFESOR PRESUNTUOSO


Fue un profesor muy sabio, experto en la historia antigua. Atravesaba en bote el famoso río Nilo. Él y el remero trabaron una conversación, así más o menos:

- ¿Es que conoces el sanscrito? – preguntó el profesor.
- No, señor, no conozco.
- ¿Pero entiendes algo de las constelaciones celestes?
- No, señor, no sé nada de estas cosas.
- Bueno, pero conoces algo de la larga historia de esta tierra en que vives?
- No, señor…
- ¡Hombre!, gritó riéndose en son de burla el vanidoso profesor, ¡tú no sabes nada, has perdido la mitad de tu vida!

De repente, arreció el viento, vino la tormenta y las olas encrespadas volcaron el bote.

- ¡Señor!, gritó el barquero levantando la voz para superar el ruido de la tormenta, ¿sabe usted nadar?
- ¡No, no lo sé!
- ¡Qué pena, usted ha perdido toda su vida! ¿Pero, por lo menos, cree usted en Dios?
- No, no creo en Dios.
- Pues peor todavía, ya que así pierde usted también la vida eterna…

El barquero llegó nadando a la orilla, mientras el profesor pereció tragado por las aguas.      

Adaptación, fuente: Tihamér Tóth, Creo en la vida perdurable, Buenos Aires 21943, p. 67. 


Otra versión del cuento:

EL SABIO Y EL BARQUERO

Un sabio que se gloriaba mucho de su ciencia se hizo con­ducir por un barquero por el río. Durante la travesía entabló conversación con él, preguntándole: «¿Ha aprendido usted las matemáticas?» «No», contestó el barquero. Dijo entonces el sabio: «Pues ha perdido usted la cuarta parte de su vida.» Otra vez preguntó el sabio: «¿Ha estudiado usted física?» Se rió el barquero y contestó: «No.» Le replicó el sabio: «Pues ha perdido usted dos cuartas partes de su vida.» Le preguntó otra vez: «¿Ha estudiado usted astronomía?» El barquero contestó negativamente a esta pregunta, y el sabio contestó: «Pues ha perdido usted tres cuartas partes de su vida.»

En este momento notaron ambos que se abría una vía en la barca y el agua penetraba en ella. «¿Sabe usted nadar?», pre­guntó el barquero al sabio. Le contestó éste: «No.» Le dijo entonces el barquero: «Pues ha perdido usted toda su vida de una vez, si no se apresura a agarrarse a mi espalda.»

Lo mismo que a este sabio acontecerá a aquellos hombres que se vanaglorien de su real o pretendida ciencia, pero viven sin religión. Para éstos, todo estará entonces perdido si no consi­guen, por la misericordia de Dios, que en el último instante de su vida el arrepentimiento y la penitencia les salven. Todo perdido para ellos, aun la felicidad eterna. Con razón dice San Agustín: «Desdichado el hombre que lo sabe todo pero no os conoce a Vos, Señor.»


Francisco Spirago, Catecismo en ejemplos, Editorial POLÍGLOTA, T. 1, Barcelona 51941, p. 12.